Como dice el dicho: “La vida es un viaje, no es un destino”. Un viaje que comienza con su propósito y sigue por motivaciones. Nosotras, las viajeras somos de diferentes países, orígenes y culturas, sin embargo, estamos aquí con la misma fe, como una familia y con un propósito: para servir a Cristo, el Maestro, a través de las huellas de nuestros Padres Fundadores:  Mons. Ramon Zubieta y la Beata  Ascensión Nicol Goñi.

  El 23 de julio de 2019 fue la bienvenida oficial de nuestro nuevo viaje. El evento tuvo lugar en la Comunidad  de Virgin Fiel, Gilmore (New Manila). La celebración fue dividida en tres partes: rituales de bienvenida, celebración eucarística y comida fraternal. Primero: Según el rito de la India, nos pusieron “Tilak” como signo de bienvenida y aceptación como miembro de la familia. Fue seguido por la tradición de Timor Oriental, poniendo “Tais” como el símbolo de la unidad y la aceptación.

Luego llegamos a la parte más importante de la casa que fue presentada por Hna Virginia Benito, la Coordinadora Provincial de la Provincia de San Luis Beltrán. La Hna. Virginia nos llevó a nuestra habitación y  entregó una almohada a cada una de las novicias y explicó que “todos necesitan descansar aunque Cristo mismo no tenia dónde recostar la cabeza”. Dado que es un mundo moderno; la almohada es uno de los instrumentos que cualquiera puede usar para descansar.

Hna. Daisy Xavier, la Consejera General, nos llevó a la cocina, y explicó el significado de la sal a traves de un cuento, como símbolo de amor y como seguidoras de Cristo debemos amarnos unas a otras como la sal, ni en exceso ni en falta. Cristo nos invita a ser sal de la tierra, y a amarnos mutuamente.

 La vida espiritual juega un papel importante en nuestra vida, las hermanas también nos llevaron a la Capilla, el lugar donde podemos comunicarnos con Cristo y nutrir nuestras necesidades espirituales. Cristo ahora se convierte en el centro de nuestras vidas, y él está aquí presente en el Santísimo Sacramento.

La segunda parte fue la celebración de la Eucaristía, que es la parte más importante de nuestra reunión. Creemos que cuando estamos juntas, Cristo está presente en medio de nosotras. Las novicias con una sola mente y un solo corazón cantamos el himno de entrada “Nos has llamado por nuestro nombre”, para comenzar nuestra misa de acción de gracias por su llamada. En la homilía, el p. Wilson (CICM), estaba tan impresionado por nuestra presencia en esta comunidad que dijo que estar juntas es un regalo precioso que Dios nos dio a cada una de nosotras, en este mundo roto. Las Hermanas Dominicas serán testigos de la unidad, caridad, inspiración y esperanza para las personas. Terminamos la celebración eucarística con la bendición de las formadoras y Novicias.

 Nuestra reunión terminó con una comida fraterna, donde compartimos nuestra alegría y la felicidad de estar juntas como una familia en Cristo. La comida es el símbolo del discipulado donde Jesús junto con sus discípulos comparten la misma mesa. Las hermanas dominicas compartimos la misma mesa, mostrando la tradición que Cristo transmitió a sus discípulos y a nosotras. Alimentar el cuerpo es tan importante como el alma.

Fue un gran día en compañía de nuestras hermanas de la comunidad de Santa Rosa, P Nobal. Vivir en un país extraño no detiene nuestro espíritu, pero nos dará una nueva oportunidad de estar más cerca de Cristo.

 

 

Las Novicias:
Madalena, Isabel, Imaculada, Annie, Themar, Felizarde, Rosaria, Dionisa, Priyanka, Rosita & Sara.
(Noviciado Asiatico,  Manila, Philippines)

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