Retomamos la reflexión sobre nuestro liderazgo y nuestra vida comunitaria, con Gonzalo (nuestro hermano claretiano).

Toda hermana que ejerce una función, un liderazgo, debe entender que somos servidoras. Para hacer un verdadero discernimiento necesitamos que:

1.El tema a tratar nos interese a todas.

2.Nadie se sienta más, ni menos, que la otra.

3.Estemos presentes y nos afecte el tema a discernir.

Tenemos que tener cuidado de no confundir el análisis con la acción, pues el análisis puede ser un espejismo de estar en movimiento cuando en realidad nos puede estar manteniendo en una parálisis.

Dialogamos sobre las urgencias de la congregación y cómo concretar acciones que nos ayuden a avanzar en su resolución.

También se comentó sobre la pastoral vocacional, que en sociedades menos satisfechas hay más posibilidades de provocar la búsqueda de sentido, pero que si la sociedad en la que vivimos se siente satisfecha difícilmente se cuestionará cambiar su status quo. Es importante dedicar tiempo en nuestras comunidades para escuchar el relato vocacional de cada una de nuestras hermanas. Sentir y hacer sentir a cada hermana que ¡contamos con ella!

Mañana continuaremos la reflexión con Gonzalo.

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