En el mundo entero y en las diferentes regiones estamos viviendo momentos de mucha crisis. El deterioro de nuestra casa común, el sistema democrático y económico han colapsado.  Evidenciado en estas últimas semanas con la devastación de la Amazonia en Sudamérica por los intereses económicos de unos pocos. La criminalización a los y las migrantes y defensores y defensoras de los Derechos Humanos y del territorio en todo el mundo.  En Guatemala la frágil democracia y el Estado de Derecho están en riesgo y en otros países como Nicaragua viven crisis que son similares.

En Guatemala en el año 2015 hubo un despertar del pueblo, a partir de ese año se dieron pasos significativos a través de la develación de más de 50 casos de corrupción de grandes dimensiones. Allí se evidenció hasta donde había llegado la implicación de funcionarios públicos en casos de corrupción, desde el Presidente del República y todo el gabinete de gobierno. Hoy por hoy siguen presos cientos de funcionarios. Pero, haber tacado a personas que fueron intocables en la historia de Guatemala fue tocar cables de alta tensión. Los poderosos no lo toleraron. Se volvieron a aliar para defender sus privilegios y han puesto a disposición todos sus recursos para sacar de su camino a la Comisión Internacional contra la Impunidad –CICIG-, quien, junto con el Ministerio Público liderada por una fiscal, se comprometieron con la causa del pueblo. Es por ello que el 3 de septiembre, el gobierno, dio por concluida la presencia de la CICIG en el país; lo cual es lamentable.

En medio de esta desesperanza, la aparente derrota de un pueblo empobrecido, todo parece que las fuerzas poderosas se ha alineado para cooptar todas las entidades estatales que deberían de estar al servicio del pueblo. En estas últimas semanas, la lucha está en las elecciones de las Cortes del sistema de justicia. Es indudable sentir junto con el pueblo la tristeza de estos retrocesos y de que la justicia se aleja cada día más. Pero, a pesar de ello, el despertar de la conciencia de la ciudadanía no tiene vuelta atrás.  En el imaginario de mucha gente ha quedado marcado, que la pobreza no es casualidad, sino es intencionada; que a lo largo de la historia se ha juzgado a los descalzos y pobres. Un pueblo no olvida a quiénes han sido capaces de luchar por el bien común y quiénes le devolvieron los sueños de que algún día Guatemala florecerá.  En manos del pueblo está continuar las luchas desde sus diferentes expresiones. Personas, grupos, colectivos y movimientos van realizando grandes esfuerzos por denunciar las injusticias; para coordinar sus acciones y seguir resistiendo.

En este contexto de tanta injusticia y retrocesos, nos anima y da esperanza las palabras de Jesús Bienaventurados los que tienen sed y hambre de justicia porque ellos serán saciados”[1], la búsqueda de buen vivir para todos y todas pasa por la búsqueda de la justicia y la paz.

La misión de las Misioneras Dominicas del Rosario en Guatemala pasa por colaborar y sumar en las iniciativas de colectivos y movimientos que siguen empeñados en la búsqueda de un mundo más justo y humano.  Uno de los espacios donde participamos activamente, que surgió a partir del 2015 y se fortaleció en el 2018, es el Sector Interreligioso Centinelas, donde desde las diferentes expresiones de fe y espiritualidad, buscamos ser una voz profética y de esperanza para el pueblo y con el pueblo. Lo que se convierte en un desafío en este contexto.

Laura Yax Tiu
Misioneras Dominica del RosarioComunidad El Limón-Guatemala

[1] Mt. 5,6

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