Después de dos años dedicados al aprendizaje del chino, llegó el momento de comenzar mi misión en Tainan, Taiwan. Al principio, para poder practicar el chino y adquirir algo de experiencia, me pidieron que ayudara en la catedral de Tainan, y allí comencé mi pequeña misión.

Todos los domingos, después de la Eucaristía, hay catecismo para los niños. A veces asumo la clase con el grupo de los más pequeños (de 2 a 7 años) debido a mis limitaciones con el idioma, les enseño a hacer manualidades según los tiempos litúrgicos y también algunas pequeñas canciones en inglés. Cuando no estoy con el grupo de los pequeños, ayudo a otras profesoras. Después de la clase, comemos con los niños y sus padres.

Todos los lunes se expone el Santísimo Sacramento durante todo el día, yo acudo por la tarde y estoy disponible por si alguien quiere conversar sobre alguna necesidad o problema.

Una vez a la semana tenemos un grupo de reflexión bíblica, y a veces en vez de esto, hacemos una oración con alguna familia.

Hemos empezado a visitar a los enfermos y sus familias en el hospital, vamos con el párroco y algunos laicos.

Además, en algunas ocasiones, acompaño a las Hermanas para dar charlas o reflexiones a los emigrantes filipinos que hay en Tainan.

Cherro

 

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