Ya hace casi tres años que estamos en Taiwan. Durante los primeros dos años estuvimos dedicadas al aprendizaje del chino, aunque mientras estábamos aprendiendo tuvimos algunas pequeñas experiencias como visitar a los enfermos en el hospital (pacientes terminales con cáncer) cantando para ellos y acompañándolos. Junto con los laicos participamos en actividades y programas durante las Navidades y el Día Mundial del Enfermo. Fueron experiencias muy ricas.

Después de aprender chino, empezamos a realizar algunas tareas, ayudando en la Parroquia y la escuela infantil. En la parroquia, junto con el párroco y algunos laicos, visitamos a los enfermos y los mayores, en sus casas. Una vez a la semana distribuimos cajas de comida para los sin techo o los ancianos que viven solos, esto es organizado por el párroco de San Francisco Casillas y por laicos. También tenemos la celebración de la Eucaristía en la residencia de ancianos, una vez al mes y en nuestra casa, todos los domingos, para los emigrantes.

Los fieles de Taiwan son muy amables, amigables y acogedores. Pero en la iglesia se nota la falta de participación de los jóvenes y niños. La práctica de la religión es completamente libre y no hay conflictos entre las diferentes religiones, de hecho, hay actividades para promover el diálogo inter religioso entre las diferentes religiones. El trabajo de evangelización no es fácil ya que la mayoría de la gente hunde sus raíces en su cultura y las creencias del Budismo y Taoismo.

Vamos aprendiendo poco a poco y somos felices porque Dios siempre está con nosotras.

Maria Berta y Nelia

 

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