Hola mi nombre es Andrea Vega Tobar, catequista del Colegio Femenino Madre del Rosario, les escribo para contarles un poco del caminar que hemos tenido durante el primer semestre del año 2017.

Antes que todo debo reconocer que hace un par de años no trabajaba en pastoral en el Colegio Femenino Madre del Rosario. Desde que comencé mi trabajo como docente el tiempo jugaba en mi contra, por lo que tuve que dejar el servicio en mi Parroquia, dejé mi trabajo como catequista. El año pasado se me invitó a tomar algún grupo de pastoral en el Colegio, sin embargo como existían cambios en la dirección, dudé que se concretara, pero como todos sabemos el Señor se manifiesta cuando menos lo esperas. Así fue como comencé este año con la hermosa tarea de guiar a un grupo de jóvenes de confirmación, mis queridas niñas (alumnas integrantes del grupo) son adorables, desde el comienzo a esta fecha hemos logrado una gran conexión, el grupo conversa de todo: dudas, problemas, alegrías, todo… es increíble cómo las integrantes del grupo confían en cada una de sus compañeras, puesto que en ocasiones los encuentros tratados nos llevan a conversar sobre temas muy íntimos, que para las chiquillas ha significado abrir su corazón y entregar humildemente sus sentimientos más profundos sin dudar en que nuestro Padre nos guía y acompaña en cada encuentro.

También como grupo y comunidad pastoral FEMAR, hemos tenido la oportunidad de participar de diversos encuentros con el Colegio Don Bosco (Salesianos), donde destacó la Vigilia de Pentecostés que fue el primer encuentro fuera del Colegio en donde las catequistas y las jóvenes, alrededor de unas 40 aproximadamente, estuvimos durante toda la noche realizando temas formativos en el caso mío y de mis colegas; y en el caso de las jóvenes viviendo encuentros en los que compartían y disfrutaban de estar con personas de sus misma edad, que están en un proceso similar de encuentro con Cristo, según los comentarios posteriores debo decir que se disfrutó bastante ni siquiera sentimos el pasar de las horas. Fue una experiencia significativa que logró potenciar nuevas visitas con las chicas de confirmación al mismo Colegio, concretando un encuentro entre los grupos de ambas entidades educativas en donde la acogida fue muy agradable, ya que nos sumamos a juegos, dinámicas para conocernos y compartir la vida con los jóvenes, además de jugar también se trabajó textos bíblicos, y en forma lúdica los chicos y chicas lograron presentar lo que llamaba su atención y rescataban un mensaje obtenido del evangelio.

Bueno, a grandes rasgos cuento pequeños detalles de los encuentros con mi grupo de confirmación en nuestro Colegio y con la visita a otros lugares, pero antes de acabar debo reconocer que hasta el momento el encuentro más significativo o más bien el que logra demostrar que no solo las y los jóvenes participan de una pastoral para conocer gente u obligados, es cuando vemos el interés de sus familiares por asistir a encuentros con ellos y participar de los momentos significativos en donde el Señor está presente en plenitud, hablo del encuentro entre padres e hijos, en ese momento me di cuenta como catequista que ellos son la llamita de energía que necesita nuestra Iglesia, porque ellos confiados en sus interesés y proyectando ideales atraen a las personas a participar y ser parte de lo que hoy en día tanto se cuestiona, con ello puedo decir que como catequista me quedo con una noble y ardua tarea de guiar y formar a nuevas personas para integrar nuestra gran familia cristiana, y así gota a gota aportar en un inmenso mar para ser mejores y poner nuestra vida a disposición de lo que nuestro Padre quiere realizar.

Andrea Vega, profesora de Lenguaje y catequista del Colegio Femenino Madre del Rosario,

Antofagasta

Chile.

 

“Nuestro grupo misionero crece y con él la solidaridad y el amor”

“Estar en “Misiones Femar” ha sido algo súper bonito para mí. Este grupo me encaminó a ser quién soy y quien seré mañana. Gracias a este grupo me he vuelto más empática, más solidaria, me ha ayudado a fortalecer mis valores y sobre todo a reflejarlos en los demás, en los más necesitados, hasta en mi familia.

También me ha permitido conocer a muchas personas    que en el tiempo han permanecido, se han vuelto mi familia, con ellos he aprendido y compartido tanto que cada vez que salimos a misionar se me llena el alma, el irse con el corazón lleno de tanta alegría que se entrega, lo es todo para mí.

Por eso pienso que cada vez que tenga la oportunidad de sacar una sonrisa a alguien, lo haré, si tengo que dar la mano, lo haré. Me entregaré sin esperar nada a cambio. Siempre habrá una misionera o misionero que irá por delante para entregarse, mientras más somos el mundo será mejor. Es así que nuestro grupo del Colegio crece y con él crece la solidaridad y el amor. El Señor nos ha llamado a estar aquí, no estamos aquí por casualidad, por lo tanto debemos aprovechar al máximo para entregarnos y ser felices en comunidad”.

Liliana Ossandon 3º Medio del Colegio FEMAR

Antofagasta Chile.

 

Testimonios del grupo de Catequesis del Colegio FEMAR.

En la preparación al sacramento de la iniciación a la vida eucarística, hemos privilegiado este año la formación bíblica, para ello se ha invitado al padre René (Oblato de María Inmaculada), quien se ha preparado en la Palabra de Dios y comparte su pasión con quienes desean acercarse a ella.

Las mujeres, que son la mayoría que participan en la preparación de sus hijas, nos comparten lo que ha significado para ellas:

“Para mí ha sido importante el aprender a leer una biblia. A saber la diferencia entre  antiguo y nuevo testamento. Cómo diferenciar la biblia católica de las otras biblias cristianas y desde qué edad se puede enseñar a los hijos su contenido. En la interpretación que se pueda realizar, que depende de la experiencia de cada uno, por lo tanto puede cambiar mi interpretación dependiendo de las veces que lea el pasaje bíblico. También la diferencia de las traducciones de algunas palabras entre una biblia y otra. Sólo puedo decir que ha sido excelente la enseñanza entregada” (Ximena Godoy)

“A mí me gustó mucho el estudio de la Biblia que hicimos, entendí la diferencia de las biblias y lo que era la lectura literal, la interpretación, y que debemos tener presente el contexto en que fue escrita” ‪ Cecilia Linsambarth

“Una linda experiencia, ya que nunca se termina de aprender, el padre fue muy didáctico para enseñarnos y las mamás quedamos fascinadas, con gusto a poco, deseando que se repita para seguir aprendiendo”.

Estas mamás han desmitificado algunas cosas y se han acercado a la Palabra de manera sencilla, práctica, volviendo siempre a la vida, a sus vidas, leyéndola con ojos de fe y desde la ciencia, abriendo sus mentes para poder descubrir el paso de Dios en la vida de un pueblo y cómo sigue estando presente en el Chile de hoy y cómo nos habla en medio de las dificultades, las crisis, las esperanzas y los logros que se alcanzan. La realidad de Antofagasta les interpela y las lleva a buscar en la Biblia la esperanza de un mundo más equitativo y justo.

Grupo de catequesis de 2º Año

Colegio FEMAR

Antofagasta- Chile.

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